Testimonios de personas extranjeras exponen situaciones de maltrato en ámbitos laborales, educativos y cotidianos. Según el Mapa Nacional de la Discriminación, el 72% de la población encuestada afirmó haber sufrido algún tipo de discriminación, mientras especialistas advierten sobre la persistencia del racismo simbólico y estructural.

Frases como «Volvete para tu país», «Nos vienen a sacar el trabajo» o «Acá no te queremos» aparecen con frecuencia en los testimonios recogidos por organizaciones de derechos humanos y colectivos de migrantes. Las situaciones de maltrato no se limitan a episodios aislados, sino que, según especialistas, reflejan prejuicios que persisten en distintos ámbitos de la sociedad y que afectan especialmente a personas provenientes de países limítrofes, comunidades indígenas y afrodescendientes.

Los datos respaldan esa percepción. De acuerdo con el Mapa Nacional de la Discriminación elaborado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), el 72% de las personas encuestadas manifestó haber sufrido algún tipo de discriminación a lo largo de su vida, mientras que el origen nacional o étnico continúa ubicándose entre los principales motivos de prácticas discriminatorias denunciadas.

Especialistas en migraciones sostienen que muchas de estas expresiones responden a formas de racismo simbólico y estructural que trascienden los insultos o las agresiones verbales. Señalan que los prejuicios también se manifiestan mediante mayores obstáculos para acceder a un empleo formal, alquilar una vivienda, obtener mejores condiciones laborales o ejercer plenamente sus derechos, aun cuando la legislación argentina reconoce igualdad de acceso a la salud, la educación y la justicia para todas las personas, independientemente de su nacionalidad.

En los últimos meses, el debate público sobre las políticas migratorias volvió a instalar el tema en la agenda. El endurecimiento de los controles fronterizos, las modificaciones impulsadas por el Gobierno nacional en materia migratoria y el aumento del discurso sobre seguridad generaron posiciones encontradas. Mientras algunos sectores consideran que estas medidas buscan fortalecer el control del ingreso al país y combatir los delitos transnacionales, organizaciones sociales y de derechos humanos advierten que determinados discursos pueden contribuir a reforzar estereotipos negativos sobre las personas migrantes.

Argentina mantiene una larga tradición como país receptor de migrantes y cuenta con una de las legislaciones migratorias más amplias de la región en materia de reconocimiento de derechos. Sin embargo, los testimonios de quienes viven situaciones de discriminación muestran que los desafíos persisten y que, más allá del marco legal, la construcción de una sociedad más inclusiva continúa siendo una tarea pendiente.

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