Rodrigo Paz designó a Ernesto Justiniano al frente del Ministerio de Defensa en medio de un conflicto social que lleva más de un mes, deja varios fallecidos y mantiene bloqueadas rutas clave en distintas regiones del país.
El nuevo ministro asumió el cargo en reemplazo de Marcelo Salinas y llamó a actuar con “prudencia, firmeza y responsabilidad” frente a la crisis. Durante su posesión, destacó el papel de las Fuerzas Armadas para garantizar la seguridad, el abastecimiento y la estabilidad institucional en un contexto marcado por la tensión política y social.
La administración de Paz enfrenta desde principios de mayo una ola de protestas encabezadas por sindicatos, organizaciones campesinas y sectores afines al expresidente Evo Morales. Las movilizaciones, que inicialmente surgieron por reclamos económicos, derivaron en un pedido unificado de renuncia del mandatario y provocaron bloqueos en gran parte del país.
El Gobierno sostiene que la prioridad es restablecer la circulación y garantizar el suministro de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal, especialmente en La Paz y El Alto. En ese marco, Paz anunció el envío de un proyecto de ley para reglamentar el estado de excepción y otorgar mayor respaldo legal a las acciones de las fuerzas de seguridad.
La crisis ya genera fuertes consecuencias económicas y sociales. Empresarios estiman pérdidas cercanas a los 2.000 millones de dólares, mientras continúan los problemas de abastecimiento y la emergencia sanitaria declarada en la sede de gobierno. Los intentos de diálogo impulsados por el Ejecutivo no lograron hasta ahora destrabar el conflicto.




