La crisis política en Bolivia escaló al plano internacional luego de que el gobierno de Rodrigo Paz expulsara a la embajadora de Colombia, Elizabeth García.

Según explicó Aramayo, la decisión responde a las reiteradas publicaciones de Petro en la red social X, donde manifestó su apoyo a las movilizaciones sociales y al expresidente Evo Morales. El mandatario colombiano calificó las protestas como una “insurrección popular” y aseguró que Bolivia está “al frente de la lucha por la dignidad latinoamericana”. Además, ofreció la mediación de su gobierno para encontrar una salida pacífica a la crisis política.

Desde la administración de Rodrigo Paz rechazaron cualquier posibilidad de mediación internacional y sostuvieron que las declaraciones del presidente colombiano fortalecen a sectores que buscan desestabilizar al gobierno democrático. En las últimas semanas, Bolivia atraviesa una creciente conflictividad social con bloqueos, marchas y enfrentamientos que ya se extendieron a gran parte del país.

Las protestas comenzaron a principios de mayo por reclamos económicos y cuestionamientos a una ley agraria, pero con el correr de los días se transformaron en una movilización política que exige la renuncia de Paz. El lunes se registraron fuertes incidentes en La Paz, con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, además de destrozos en edificios públicos y saqueos.

La expulsión de la embajadora colombiana profundiza el aislamiento diplomático y refleja el giro internacional impulsado por el gobierno de Paz desde su llegada al poder en noviembre. La nueva administración fortaleció vínculos con Estados Unidos e Israel y tomó distancia de los aliados históricos del Movimiento Al Socialismo (MAS). El conflicto con Colombia se suma a recientes tensiones diplomáticas con Irán y Rusia, en medio de un escenario político cada vez más polarizado en Bolivia.

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