La crisis de combustibles en Bolivia impulsó un fuerte crecimiento en la compra de vehículos eléctricos durante los últimos años. Las largas filas para conseguir gasolina y el aumento de precios llevaron a muchos ciudadanos a buscar alternativas más económicas y sostenibles.
Uno de los casos es el de Simón Huanca, un artesano de El Alto que decidió importar un vehículo eléctrico desde China para trasladar a su familia y transportar productos de su taller. El hombre instaló un cargador en su vivienda debido a la escasa cantidad de estaciones de carga disponibles en La Paz y El Alto.
La situación se agravó luego de que el Gobierno eliminara el subsidio a los combustibles a finales de 2025, medida que provocó un fuerte incremento en el precio de la gasolina y el diésel. Bolivia depende en gran parte de las importaciones de combustibles y la falta de divisas generó problemas de abastecimiento en todo el país.
Ante este escenario, muchos conductores comenzaron a optar por vehículos eléctricos para reducir gastos y evitar las dificultades para cargar combustible. Algunos usuarios aseguran que lograron ahorrar hasta un 70% en costos de transporte y mantenimiento tras abandonar los automóviles tradicionales.
Especialistas en electromovilidad señalan que el mercado de autos eléctricos en Bolivia continuará creciendo en los próximos años. Además de las importaciones provenientes de China, empresas locales comenzaron a desarrollar modelos más accesibles y nuevos servicios relacionados con la instalación de cargadores eléctricos, generando también oportunidades laborales y un mayor interés por tecnologías más amigables con el medio ambiente.




