Bolivia atraviesa días de fuerte conflictividad social con protestas de maestros, trabajadores y sectores campesinos que reclaman mejoras salariales y rechazan medidas del Gobierno de Rodrigo Paz.

Durante la tercera jornada consecutiva de protestas, cientos de maestros se movilizaron hacia la plaza Murillo, donde se encuentran la sede del Ejecutivo y el Legislativo boliviano. Allí intentaron atravesar un cordón policial y se produjeron enfrentamientos con petardos, tomates y gases lacrimógenos. La Policía dispersó la manifestación sin que se registraran víctimas.

Las protestas fueron encabezadas por la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia y la Central Obrera Boliviana, que exigen un aumento salarial del 20%, el freno a posibles privatizaciones y la derogación de una ley de tierras cuestionada por distintos sectores sociales. Además, docentes reclaman la renuncia de la ministra de Educación por considerar que impulsa reformas perjudiciales para la educación pública.

En paralelo, trabajadores fabriles ocuparon el Ministerio de Trabajo para exigir la salida de su titular, a quien responsabilizan por el fracaso de las negociaciones salariales. El Gobierno denunció que algunos sectores buscan generar desestabilización política y convocó a un encuentro nacional en Cochabamba para intentar abrir una instancia de diálogo.

La tensión social también se extendió a las carreteras, donde organizaciones campesinas anunciaron bloqueos hacia la frontera con Perú. Aunque el Gobierno alcanzó un acuerdo parcial con transportistas para suspender nuevas huelgas y garantizar el abastecimiento de combustible, la crisis económica y el aumento del precio de los carburantes continúan alimentando el malestar social en el país.

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