El ministro de Economía de Bolivia afirmó que el plan económico del Gobierno no recaerá sobre los sectores vulnerables. La administración descarta aplicar recetas externas, subir impuestos o realizar despidos masivos.
El ministro José Gabriel Espinoza sostuvo que el ajuste impulsado por el gobierno de Rodrigo Paz no perjudicará a “los más pobres” y defendió una estrategia basada en políticas internas. Según explicó, la prioridad es evitar medidas tradicionales como recortes drásticos o aumentos de impuestos.
Las declaraciones se dan tras recomendaciones del economista Ricardo Hausmann, quien planteó la posibilidad de negociar con el Fondo Monetario Internacional para enfrentar la crisis. El Gobierno rechazó esa alternativa y aseguró que aplicará un enfoque propio, sin adoptar “recetas de afuera”.
Espinoza también remarcó que no se aceptarán medidas que impliquen sacrificios para los sectores más vulnerables, en medio de protestas sindicales que exigen aumentos salariales. Además, señaló que Bolivia expuso su estrategia en reuniones internacionales, donde —según indicó— recibió respaldo técnico.
El escenario económico muestra señales de tensión: el país enfrenta un déficit fiscal del 9% del PIB y proyecciones de contracción económica por parte de organismos internacionales. A esto se suma un informe oficial que revela que varias empresas estatales registran pérdidas y algunas se encuentran en quiebra técnica, lo que aumenta los desafíos para la gestión económica.




