Hace quince años dejó Paraguay con la esperanza de encontrar mejores oportunidades laborales en Argentina. Como miles de migrantes, apostó por construir una nueva vida junto a su familia, convencido de que el esfuerzo le permitiría alcanzar una mayor estabilidad económica.

Durante ese tiempo pasó por distintos empleos. Trabajó en talleres textiles, en gastronomía, atendió un almacén y también se desempeñó en la construcción. Cada cambio respondió a la necesidad de sostener los ingresos del hogar frente a una economía cada vez más inestable.

En la actualidad trabaja como conductor mediante una aplicación de transporte. Sin embargo, la caída de la actividad económica, el aumento del costo de vida y la pérdida del poder adquisitivo redujeron significativamente sus ingresos, dificultando el pago del alquiler y los gastos cotidianos.

El temor de quedarse sin vivienda volvió a instalarse en su familia. Según relata, ya atravesó momentos difíciles en los que debió vivir junto a su esposa e hija en un hotel, una situación que espera no volver a repetir mientras continúa buscando alternativas para sostenerse económicamente.

Su historia refleja el impacto que la crisis económica tiene sobre miles de trabajadores migrantes en Argentina. A pesar de años de esfuerzo e inserción laboral, muchos enfrentan hoy un escenario de incertidumbre, marcado por la inflación, el aumento de los alquileres y la dificultad para llegar a fin de mes.

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