Alpha Diallo dejó Senegal buscando un futuro mejor. Durante sus primeros años sin documentos, sufrió el decomiso de su mercadería, agresiones racistas y serias dificultades para conseguir un trabajo formal.
Alpha Diallo tomó una decisión que cambiaría su vida: vendió su taxi en Senegal para reunir el dinero necesario y emprender viaje hacia Argentina. Como muchos migrantes africanos, llegó con la expectativa de construir un futuro más próspero, aunque pronto descubrió que la falta de documentación complicaría seriamente su inserción laboral.
Durante los primeros años en el país no pudo acceder a un empleo registrado. Ante esa situación comenzó a trabajar como vendedor ambulante, una actividad que le permitía obtener ingresos diarios, pero que también lo exponía a controles, decomisos de mercadería y una permanente incertidumbre económica.
Además de las dificultades laborales, Diallo relató haber sufrido episodios de discriminación y agresiones racistas. Organizaciones que trabajan con comunidades migrantes sostienen que estas situaciones todavía afectan a muchas personas extranjeras, especialmente a quienes desarrollan actividades en el espacio público y carecen de redes de apoyo.
Con el paso del tiempo logró regularizar su situación migratoria, aunque explica que conseguir un empleo formal continuó siendo un desafío. La escasa experiencia reconocida en el mercado argentino, las barreras administrativas y la necesidad de generar ingresos inmediatos hicieron que permaneciera durante años dentro de la economía informal.
La experiencia de Alpha resume la realidad de numerosos migrantes que llegan al país con expectativas de progreso, pero encuentran obstáculos para incorporarse plenamente al mercado laboral. Especialistas señalan que la regularización documental, el acceso a capacitación y la inclusión en empleos registrados son factores clave para favorecer una integración económica más estable.





