El empleo no registrado afecta a distintos sectores de la economía, especialmente al comercio, la construcción, el trabajo doméstico, la gastronomía y diversas actividades de servicios. La persistencia de altos niveles de inflación y las dificultades económicas llevan a muchos trabajadores y pequeños empleadores a desenvolverse fuera del sistema formal.

Dentro de este escenario, la población migrante suele enfrentar mayores obstáculos para acceder a empleos registrados. Las dificultades para regularizar la documentación, la falta de redes laborales y la vulnerabilidad económica hacen que una parte importante de los trabajadores extranjeros termine desempeñándose en actividades informales y con menores niveles de protección.

Especialistas advierten que la informalidad no sólo perjudica a quienes trabajan en esas condiciones, sino que también reduce la recaudación del Estado, incrementa la competencia desleal entre empresas y limita el crecimiento económico de largo plazo. La regularización del empleo continúa siendo uno de los principales desafíos para mejorar la productividad y ampliar la cobertura de derechos laborales.

Frente a este panorama, distintos sectores coinciden en que será necesario impulsar políticas que incentiven la creación de empleo formal, reduzcan los costos de contratación y favorezcan la incorporación de trabajadores al sistema registrado, especialmente entre los grupos más vulnerables de la población.

Tendencias

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo