El Gobierno de Bolivia anunció que mantendrá congelados durante los próximos 12 meses los precios de la gasolina, el diésel y otros combustibles. La medida busca preservar la estabilidad del mercado interno.
La decisión fue oficializada mediante un decreto firmado por el presidente Rodrigo Paz, que establece que la gasolina especial continuará vendiéndose a 6,96 bolivianos por litro y el diésel a 9,80 bolivianos durante el período de vigencia de la norma. El congelamiento también alcanza al gas natural vehicular (GNV), al gas licuado de petróleo (GLP) y a los combustibles de aviación.
El decreto prevé que, una vez concluido el plazo de un año, los precios internos comenzarán a calcularse mediante una fórmula que tomará en cuenta la cotización internacional del petróleo, el tipo de cambio promedio del dólar y un factor de ajuste. Con este mecanismo, el Ejecutivo busca adecuar gradualmente los valores locales a las condiciones del mercado internacional.
La normativa también autoriza al Ministerio de Economía a destinar hasta 1.000 millones de dólares a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para cubrir la diferencia entre los costos de importación y los precios internos, con el objetivo de garantizar el abastecimiento de combustibles en todo el país.
El Gobierno sostiene que esta medida forma parte de un proceso más amplio de reforma del sector energético, orientado a reducir el impacto fiscal de los subsidios y asegurar una transición ordenada hacia un nuevo esquema de fijación de precios, procurando minimizar los efectos sobre consumidores y sectores productivos.





