El Gobierno de Bolivia anunció el cierre de su embajada en Irán como parte de un plan de reducción del gasto público y reorganización del servicio exterior. La medida responde a la necesidad de optimizar recursos en medio de la crisis económica que atraviesa el país.
La decisión fue confirmada por la canciller Celinda Sosa, quien explicó que el cierre forma parte de una revisión de la red diplomática boliviana con el objetivo de reducir costos de funcionamiento y priorizar los recursos disponibles. Según indicó, la medida obedece exclusivamente a criterios administrativos y presupuestarios.
Las autoridades aclararon que el cierre de la representación diplomática no implica una ruptura de las relaciones bilaterales entre Bolivia e Irán. Ambos países mantendrán sus vínculos políticos y de cooperación a través de otros mecanismos diplomáticos y de las respectivas cancillerías.
La embajada boliviana en Teherán había cobrado relevancia durante los últimos años por el fortalecimiento de la relación entre ambos gobiernos, especialmente en áreas de cooperación tecnológica, energética y de defensa. Sin embargo, el actual contexto económico llevó al Ejecutivo a revisar la continuidad de algunas sedes diplomáticas en el exterior.
El Gobierno sostuvo que la reorganización del servicio exterior busca hacer más eficiente el funcionamiento de las representaciones diplomáticas sin afectar la política internacional del país. La administración boliviana adelantó que continuará evaluando su red de embajadas como parte de las medidas destinadas a enfrentar las restricciones presupuestarias.




