Una multitud de sindicalistas, campesinos e indígenas se movilizó este miércoles en La Paz para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio de una crisis marcada por más de 40 días de protestas, bloqueos de rutas y problemas de abastecimiento que afectan a gran parte del país.

La movilización partió desde la ciudad de El Alto y avanzó hacia el centro político de la capital boliviana. Durante la protesta, dirigentes sociales advirtieron que el descontento popular sigue creciendo y reclamaron una salida a la crisis económica, la escasez de combustibles y alimentos, y la falta de respuestas del Gobierno a las demandas de distintos sectores.

Ante la convocatoria, las fuerzas de seguridad reforzaron los controles en los accesos a la Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio de Gobierno y la sede del Congreso. Según datos oficiales, los bloqueos continúan activos en decenas de puntos del país, afectando principalmente a los departamentos de La Paz, Cochabamba, Potosí y Santa Cruz.

Las organizaciones movilizadas también exigen mejoras salariales, garantías sobre la calidad de los combustibles y el cese de las detenciones de dirigentes sociales. A la protesta se sumaron grupos indígenas y campesinos afines al expresidente Evo Morales, a quien el Gobierno acusa de promover las movilizaciones contra la administración de Paz.

Mientras tanto, el Ejecutivo insiste en priorizar el diálogo para resolver el conflicto y evitar la aplicación de medidas excepcionales. Sin embargo, la presión política y social continúa en aumento, mientras los sectores productivos estiman pérdidas económicas superiores a los 2.000 millones de dólares como consecuencia de los bloqueos y la paralización de actividades en distintas regiones del país.

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