La alianza del presidente Rodrigo Paz obtuvo solo dos de nueve gobernaciones tras los balotajes regionales, confirmando un escenario político fragmentado. Las elecciones en cinco departamentos cerraron el mapa autonómico con un claro predominio opositor.

Los comicios en Santa Cruz, Beni, Tarija, Oruro y Chuquisaca definieron a las últimas autoridades departamentales. En Santa Cruz se impuso Juan Pablo Velasco, mientras que en Tarija —región de origen del mandatario— ganó María René Soruco con una amplia ventaja, marcando uno de los resultados más significativos de la jornada.

También se registraron triunfos de fuerzas diversas en otras regiones: Edgar Sánchez en Oruro y Luis Ayllón en Chuquisaca. En Beni, Tito Egüez resultó ganador según el conteo preliminar, aunque el resultado fue cuestionado por su rival, lo que añade tensión al cierre electoral.

El frente oficialista Patria, impulsado por el Gobierno, solo logró consolidarse en La Paz y Beni, además de una alcaldía en capitales departamentales. Este desempeño supone una caída importante en su capacidad de control territorial a pocos meses de haber asumido la administración nacional.

Pese al revés, Paz destacó el inicio de una nueva etapa política marcada por la diversidad y el fin de la hegemonía de una sola fuerza. Sin embargo, el contexto sigue siendo complejo, con conflictos sociales, reclamos indígenas y cuestionamientos a la gestión económica que podrían influir en la gobernabilidad en adelante.

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